Germinar el desierto / La Emperatriz

Días después, durante la noche, sucedió algo inusual: llovió. Apenas rompí fuentes se desató una lluvia torrencial que amenazaba con llevárselo todo. Caí al suelo con un grito de dolor, Ernesto me cargó y me llevó hasta la cama. No había ni un ápice de angustia en su rostro.
—No me dejes morir —le suplicaba yo.
—Tranquila, no morirás, te necesitamos para que sigas dando vida…

Visiones de granada / Suma Sacerdotisa

—Lo que tienes que hacer —me dijo mirándome con esos ojos azules que me estremecían —es consumir la pulpa de una granada madura mientras estás metida en el río durante la próxima luna llena.
Sentí miedo, desde todo punto de vista aquello era brujería. Él pareció leer mi mente, deslizó su mano por mi mejilla y agregó:
—Si quieres descifrar el mensaje de la Sacerdotisa, esa es la manera.

Pronto volverá la niebla II / Mago

El hallazgo de esta carta me impresionó de tal modo que olvidé darle comida a Atila. Caminé a mi remolque absorto en la contemplación de la imagen, era evidente para mí la coincidencia entre los objetos que estaban sobre la mesa del Mago y los que la muerte me había legado: la moneda, el cáliz y el báculo, pero me faltaba la espada. Por la noche, sentado afuera del remolque, contemplaba la carta cuando el sonido de una voz masculina me sobresaltó: “Como es arriba es abajo”…

No toda caída es la muerte / Loco

Dijeron que yo maté a toda la familia: a las dos niñas, al niño, a los padres, incluso a los peluches. Cuando la policía me encontró yo estaba inconsciente, más tarde supe que tenía las manos manchadas de sangre y un fuerte golpe en la cabeza, culpable de la amnesia que todos creyeron que fingía para evadir la condena…

Mamá Gallina

Mamá Gallina vio pasar a los dos hombres, no tendrían más de treinta, uno de ellos gritó “Adiós Mamá Gallina”, “Adiós mi amor”, contestó ella con la lengua pesada. Le hubiera gustado estar con alguno, en cambio tendría que irse con los dos que tenía al lado, atendería a uno primero y al otro después, eso de estar con los dos a la vez no iba con ella. “Soy de la vieja escuela”, decía siempre, “no hago vainas raras”.

Los escritores solo matan en las páginas

“Lo que más me gusta de ti”, le había dicho ella en reiteradas ocasiones, “es que esperas a que yo acabe para venirte”. Así era él, no podía acabar si ella no lo hacía. Eso las volvía locas a todas, no importaba cuánto duraran ellas en alcanzar el punto en que ya no resistían el placer, él tenía la capacidad de postergar el suyo…

S.O.S

Era un hombre violento. Nunca me golpeó con las manos, pero lo hizo de otras formas más hirientes. En la cama era un bestia, disfrutaba haciéndome daño, jamás olvidaré nuestra noche de bodas, cuando me infligió reiteradas veces un dolor insoportable, como si fuera un inquisidor empeñado en arrancarme una confesión…

Polinización

Ella siempre soñó con ser pétalo, ocupar una posición clave en la constitución de una flor, estaba dispuesta a renunciar a una existencia humana que tan pocas satisfacciones le había dado. Le habían recomendado a un hombre milagroso, el último gurú que hacía estragos en las redes sociales, tenía más seguidores que el otro, ese que le ocasionó un intenso dolor de barriga con la pócima de extractos florales…