JEVA

El árbol más grande de la Plaza Miranda estaba poblado por cientos de mujercitas con alas multicolores. De las alcantarillas brotaban los trasgos que se divertían abriendo los bolsos de los transeúntes. Un ogro encorvado, con cabeza de cerdo y patas cuadradas, viajaba en el techo de una buseta. Geniecillos de todas las formas y colores alborotaban la mercancía de los buhoneros, algunos halaban el cabello a los niños haciéndolos llorar. Un duende con patas de cabra zapateaba sobre la cabeza del Generalísimo…