Las desarraigadas

La primera mentira que te dije fue mi nombre. No me llamo Marcela, ese nombre que tantas veces susurraste mientras me llenabas de caricias, soy simplemente Elena. ¿Qué te parece? ¿Te gusta o lo detestas? Mi apellido tampoco es Sanojo, en realidad no tengo apellido. Soy Elena a secas. Marcela Sanojo existió, fue real, la conocí hace muchos años, espero que eso te sirva de consuelo…

Escribir es una forma de reinventar el mundo

De pensamiento a pensamiento, de palabra a palabra, de imaginar a contraimaginar. La norma es que una minoría imagine y nombre para una mayoría, ¿y si comenzamos a imaginar y nombrar por y para nosotros mismos? Esa es la última batalla.

En clave barroca

Una vez el Libertador me pidió que bailara con él. Yo estaba nerviosa, claro, y hubiera preferido no hacerlo, pero era el Libertador, así que estiré mi mano hasta alcanzar la suya, él la sujetó con firmeza, pero sin hacerme daño, y me guió hasta la zona de baile; luego de asegurarse de que yo tomara mi lugar en la hilera de las damas, tomó su lugar, frente a mí, en la de los caballeros…